lunes, 27 de julio de 2015
Oh Cris
Verano del 98 está basada en una o dos light novels (no está muy claro) que fueron adaptadas a manga por una china que dibujaba todo estirado y cuyo autor no estám uy específicado ¡Por qué me obsesiono con la idea de la adolescencia? ¡Que esl o que tiene que me llega profundo hasta la médula? Vivo ne una casa en un publito y me tomo el colectivo para ir a la ciudad a la escuela, creo. En el patio de afuera de mi casa hay varios monos. Seba me llama porque no voy a poder ir de viaje con ellos. Cometo el cliché garrafal de ir a la escuela en boxers y tnego que ocnseguir ayuda. Subo y encuentro a casero interpretando aun personaje a cargo de la ropa y he aquí una de estas esencias de la ques que me mueven. La introducción de un personaje nuevo en su contecto. Casero me quiere ayudar y quiere hacer el pantalón en el instante, en una buena toma devela su máquina para coser y mep ide medidas, dice que le diga indicaciones. ¡Por qué me muero por estos mundos? ¡Por qué necesito una aventura que nunca vivo y en la que ya me quedo viejo para vivir? ¡Es un problema de actitud mío? ¡Es todo perspectiva? Me acuerdo de verme a mí con el pelo atado, handsome, cgot my leather boots on, no como me suelo ver. Parte de ese todo, un jugador metido en el personaje, el-que-no-duda gana vida igual al daño que hace. Hay un paraíso que este lugar promete, un lugar en el que me parece ver todo lo importante, todo lo que me obsesiona. En este paraíso creo vivir, pero no es igual, creo que es perspectiva, pero siempre quedo con la sed de este lugar, de esta sensación que no puedo olvidar, porque le veneno me corre profundo, girl. Algo que sé con seguridad es que son las mujeres. Unfinished. NeRver-ending. El cortejo, la tensión, el puterío y la histeria. Creo que tiene que ver con la magia del mundo. Esa de la que se pierde de vista todo el tiempo. La siempre presente, la que la narrativa expone, en formas exageradas, destiladas, puras. Los veo bailar y me emociono. En la vida real nunca sucede, porque la gente baila y fin, pero acá, es un contexto, un contexto para que sucedan maravillas relacionales que me quedo esperando pero nunca vienen. De allí mi bronca al guión. Pero cuando la situación llega, incluso cuando la escena está ahí conmigo, que estoy viviéndola, reacciono mal. No me como el papel como el famélico de drama que aprovecha su oportunidad. Siempre es lo otro, siempre es miedo.
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