jueves, 31 de julio de 2014

Banana Luxury

Tengo una suite en un hotel re banana. Creo que es de mi tío Javier, pero ahora ahí estoy yo. Me parece que estoy ahí con Otacon y salimos para adentrarnos en la noche de la ciudad, cuando de repente recuerdo que me dejé dos sachets de leche en el escritorio y los tengo que poner en la heladera, así que entro nuevamente al hotel, que esta lleno de gente vieja, cheta y vacacionera. No puedo recordar cual es mi habitación. Probamos abrir unas cuantas puertas pero nunca resulta ser la mía. Así que voy a hablar con Pedro Lino Funes y le pido que me averigüe cual es mi pieza. El trata, pero no puede y me redirige al encargado (que se le parece mucho, pero con un aire de doppelganger), este tipo me insulta, dice que mi presencia está arruinando el hotel, me llama un negro basura y yo no puedo hacer nada contra él, así que lo miro fijo, para que entienda que estoy tratando de recordar su imagen, que voya volver a por él y me voy. Ota y yo salimos al exterior y muchos gatitos bebé nos reciben. Hace un hermoso día y la ciudad está llena de obras en construcción y niños en excursiones. ---------------------------------- Estoy en casa de Rama, el advenido, que vive en un pueblito. Max está ahí, nos cruzamos unas sillas de plástico para tomar la leche del otro lado de la calle y cada vez que cruzo siento que los autos me pasan re cerca. Rama sugiere jugar un Teg. Max advierte que ese juego es muy largo. Yo digo lo mismo. Pero rama tira las fichas sobre el tablero igual.

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