domingo, 15 de septiembre de 2013
Crying Beck
En algún punto estaba viviendo el GTA V y encontraba un Jetpack que no maniobraba del todo bien. Después estamos fumando faso con mi viejo y con mi tío en el patio de atrás de alguna casucha. y mas tarde estaba entrando en el alto Rosario. Mamá es la manager y está nerviosísima por todo el quilombo con el que tiene que lidiar. Hay algún tipo de exposición sobre video juegos y yo camino por ella en reversa. Veo unas estatuas de Beck y Mega Man. A Beck le gira la cabeza y hay una pequeña figurina de Keiji Inafune. El anunciador habla de algo vinculado al nuevo Smash Bros. Y, mientas mi madre me acompaña, Kojima aparece de nuevo. Empezamos a hablar, le explico que es mi diseñador favorito y la cabeza se me llena de cosas que quiero preguntarle, pero le digo que principalmente le quiero preguntar dos cosas, aunque luego solo termino preguntando una. Le cuento que al jugar sus juegos terminé creyendo que lo que hace que un juego me encante es su cantidad de detalles. Le explico sobre la batalla de Volgin, cuando te ponés la máscara y cuando le disparás a los tubos y sale el vapor. Kojima me llama por mi nombre y me explicaba que él no hacía buenos juegos solo por ponerle detalles por todos lados, que eso iba al final, que yo tenía que practicar y practicar y me entregaba un libro sobre diseño de juegos que sacaba de un envoltorio plástico. Yo le pregunto cual fue el primer juego que hizo y me dijo que se llama Pengüin Adventure. Empiezo a ver unas imágenes de este juego en el que un pingüino vuela y los colores cambian. Me dijo que codeó y programó los menúes principales y yo caigo en la conclusión de que hay que programar al principio, aunque uno no quiera, para poder entender mejor las entrañas del diseño. Él, mientras tanto deambulaba por el shopping y su asistente/traductor/inútil le señalaba fotos de chinos que tienen pelucas de goma espuma dorada y el coincidía en que eran interesantes, mientas le preguntaba si estaba aburrido y él le decía que se estaba aburriendo mucho. Luego se tenía que ir, nos abrazábamos y nos decíamos que nos veríamos en el futuro. Después mamá frikeaba, porque tiene demasiadas cosas que atender y se pone a hablar en voz muy alta, descargándose con todo mientras camina por los shops, un empleado hace burla y yo medio que lo ignoro. Le digo a mamá que contrate a alguien que haga su trabajo y así ya no lo tiene que hacer ella.
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