jueves, 25 de octubre de 2012

A God Am I

Madre estaba enojada. La fiesta se había ido de mambo, yo era un irresponsable y no pensaba en nada. Había traído a todos, al Zanjed a V-Boy, todo estábamos jugando ese juego de mierda de transformers y yo le contaba a V-Boy como me sentía un Chemistry Dog con respecto al juego. Me terminé yendo para el hotel, que resulta que era donde estaban los chicos. Me tomé un taxi, pero no tenía en claro donde era, ni cual era la llave. Afortunadamente otra gente estaba entrando y me abrieron, con esa llave que parecía un pene y a mi no me vengas a decir que no porque sí que lo parecía. Avancé, por el hotel. Un tipo estaba haciendo unos trucos de magia. Primero sacó un par de barras del barandal del piso de arriba. Yo me inspiré y me puse a colgar de las estructuras como un irresponsable. Terminé sacando otra de las barras dle barandal y el de seguridad me vio. Me quería echar me quería erradicar del hotel. Yo huiría directo a la tienda de regalos. Pedro Lino Funes trataría de explicarles, que el otro tipo lo había hecho primero, que las barras esas se salían, pero sería inútil. El tipo pelaría garras a lo Freddy y trataría de matarme. Yo utilicé mi parla, mi carisma para convencerlo de que eso no lo ayudaría ne nada y de que era un inepto. Pero luego el trataría de agarrarme la cabeza con una de esas garras, así que le arranqué la otra y se la clavé. Lo asesiné. Fue aquí donde la lucidez comenzó. Cuando me di cuenta de mi poder. En honor a Julio, me detuve cuando corría por los pasillos e hice que del ascensor de atrás bajase una asian en bikini. Me dispuse a lo mío, pero la estabilidad del reino no era la misma y la mina se iba transformando en una estatua de oro líquido y un par de formas gatunas. Me estaba limitando, podía hacer tanto mas. Salí a la ciudad y me dispuse a volar. No solo lo hice con éxito sino que además me reí malignamente todo el recorrido, mientras veía como la ciudad empequeñecía por debajo de mi.Luego bajé a una velocidad imperceptible y frené un milímetro antes del suelo. Había unos tipos apuntándose con armas. Quería matar a uno, pero no estaba seguro de cual de ellos serían los buenos y cuales los malos. A la distancia, una Pokébola. Me lancé hacia ella, traté de lanzarla, pero ya me sentía regresando y nunca llegué a ver que salió de ese haz de luz blanca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario