jueves, 30 de agosto de 2012

TTHHEE PPAARRTTYY

No sé como empezó, abrí la puerta y simplemente empezó a entrar gente a raudales. Pronto mi hogar se había oscurecido y llenado de la juventud hedonista que destruye de una forma que me fuerza a adorarla. Y yo, como un estúpido embajador del cosmos que nunca quise ser, recordando a todos de la imposibilidad de tal explosión que tanto quería. Frabbo se empujaba a sí mismo por el pasillo. Alegaba que solo tenía whisky en las venas, pero de repente me abrazó y mambeó, le estaba pegando mal. Tuve que arrastrarlo adentro de la casa, era un boludazo tan divertido que me olvide por completo del orden. Luego un invitado polizonte insultaba y le gritaba a la mas pura de todas ellas. No intervení y ella no se mosqueó, salvo por revelar que había conseguido un paraguayo nauseabundo, con la textura del arroz con leche, había tratado de partirlo y desistió. No se donde termina esto. Y tampoco sé cuanto quiero que sea una premonición.

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